Gilberto Guzmán
Ante el creciente malestar social generado por las ediciones recientes del Acamoto, la diputada local de Morena, Marisol Bazán Fernández, hizo un llamado a las autoridades para priorizar el orden público y la aplicación de la ley, señalando que el beneficio económico del evento no debe justificar el caos ni la inseguridad que actualmente afectan a los residentes de Acapulco.
La legisladora subrayó que el problema no radica en la actividad motociclista ni en la llegada de visitantes, sino en la percepción de impunidad que rodea al evento. “Parece un día donde hay permiso de romper cualquier ley sin consecuencias”, afirmó Bazán, refiriéndose a las carreras clandestinas en la Costera Miguel Alemán, el consumo de alcohol en vía pública, los bloqueos viales y los actos vandálicos que han caracterizado las últimas ediciones.
Bazán Fernández aclaró que la intención no es prohibir el acceso a los motociclistas, una medida que calificó como “absurda e ilegal”, sino garantizar que el turismo no se traduzca en una ausencia de autoridad. La diputada enfatizó que mientras el ciudadano común debe cumplir con las normas, los participantes de este evento suelen actuar bajo una sensación de libertad absoluta que deriva en accidentes, heridos y fallecimientos.
Si bien reconoció que el sector hotelero y comercial percibe beneficios económicos durante estas fechas, la legisladora advirtió sobre la “factura” que paga la ciudad. Los daños a la imagen turística, la acumulación de toneladas de basura y el riesgo constante para las familias locales son factores que, a su juicio, deben integrarse en la balanza al evaluar la viabilidad del evento bajo su formato actual.
“Sí queremos turistas, pero Acapulco merece respeto. El visitante que aprecia el puerto, consume y respeta, siempre será bienvenido; el problema es quien viene pensando que esto es tierra sin ley”, precisó.
Para la diputada de Morena, la solución no requiere de discursos exagerados ni persecuciones, sino de una aplicación estricta del reglamento. Bazán instó a las autoridades a sancionar delitos, detener a quienes pongan en riesgo a terceros y actuar contra quienes alteren el orden público, sin distinción alguna.
Finalmente, puntualizó que el debate de fondo para Acapulco debe centrarse en el tipo de turismo necesario para reconstruir la imagen del destino y recuperar la tranquilidad. En este sentido, concluyó que la postura ciudadana es clara: apertura total al turismo, pero tolerancia cero ante el desorden.
