Por Gilberto Guzmán

La actividad que estos días se observa en canchas y pistas de Guerrero, con motivo de los Juegos Deportivos Magisteriales 2026 de la Sección 14 del SNTE, permite leer algo más que una agenda recreativa. La afluencia y la organización reportadas por la dirigencia sindical apuntan a una base con disposición a participar y a coincidir en espacios comunes; un dato relevante en un contexto donde, con frecuencia, predominan la dispersión y la distancia entre representaciones y agremiados.

En Iguala, en la región Norte, el secretario general de la Sección 14 del SNTE, Silvano Palacios Salgado, encabezó la inauguración de los encuentros deportivos, culturales y artísticos. En las actividades participan maestras y maestros en activo, personal jubilado, así como trabajadores administrativos y de apoyo.

En su mensaje, Palacios Salgado señaló que el objetivo es estrechar la convivencia entre los trabajadores de la educación y mantener la cercanía entre dirigencia y agremiados, con la idea de fortalecer la identidad sindical.

En términos de participación, los organizadores reportan que la convocatoria se desarrolla de manera simultánea en las ocho regiones del estado y que moviliza a miles de trabajadores. En la región Norte, por ejemplo, se informó una asistencia cercana a 3 mil docentes en las competencias.

Durante los días 12, 13 y 14 de mayo, en sedes como Chilpancingo, Iguala y Ayutla de los Libres, miles de maestras y maestros cambian temporalmente las aulas por los uniformes deportivos. En el calendario, las jornadas coinciden con las actividades en torno al Día del Maestro, pero el encuentro también funciona como un espacio de intercambio entre distintas regiones y generaciones del magisterio.

Promover el deporte y la convivencia aporta, en los hechos, a una agenda de bienestar. Estas jornadas ofrecen a los docentes un espacio para el esparcimiento, el cuidado de la salud y el reconocimiento entre pares fuera de la presión cotidiana del trabajo escolar.

Un aspecto que destaca en estos encuentros es la interacción entre las bases y sus liderazgos. Silvano Palacios Salgado y su comité han mantenido presencia en las sedes: recorren las canchas, conversan con participantes y recogen demandas y planteamientos en el marco de las competencias.

Ese tipo de convivencia puede ayudar a reducir distancias organizativas y a recomponer confianzas internas. También recuerda que la defensa laboral no ocurre solo en mesas y trámites: se alimenta de vínculos, acuerdos y organización cotidiana.

Al final del día, los marcadores en el tablero de básquetbol o en el cachibol quedan como anécdota. El mensaje principal está en la capacidad de convocatoria y coordinación que muestran las actividades en Guerrero: un magisterio movilizado y con canales de comunicación con su dirigencia puede llegar mejor posicionado para sostener su agenda de derechos laborales.

Estos juegos, vale subrayarlo, no se agotan en la recreación. También operan como un termómetro de organización y como un mecanismo para fortalecer el tejido sindical desde su base: la convivencia, la participación y la unidad de sus integrantes.

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