Por: Gilberto Guzmán/ Para buscar la coordinación de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Acapulco —instancia considerada formalmente la antesala para definir la candidatura a la alcaldía en Guerrero—, se registraron al menos 15 aspirantes en el proceso interno de Morena. La lista de perfiles inscritos incluye a la diputada local Citlali Calixto Jiménez; al oficial mayor del Gobierno estatal, Ricardo Salinas Méndez; a la diputada federal Yoloczin Domínguez Serna; al diputado local Joaquín Badillo Escamilla; a la alcaldesa suplente Leticia Lozano Zavala; a la exdiputada Rosario Merlín García; al diputado local Pablo Amílcar Sandoval; al diputado federal Javier Taja Ramírez; y, entre otros, a Yoshio Ávila González, quien abanderó a Movimiento Ciudadano como candidato a la presidencia municipal en la contienda de 2024.
Como ocurre de manera sistemática en las definiciones internas del partido, la designación de quien encabece la coordinación suele detonar inconformidades. Muestra de ello fue el proceso para la coordinación estatal con la senadora con licencia Beatriz Mojica Morga, donde persisten los intentos de chantaje por parte de actores políticos como el exrector de la UAGro, Javier Saldaña Almazán —tema que amerita un análisis por separado—.
En este escenario, ha comenzado a cobrar fuerza la postura atribuida a Yoshio Ávila, quien plantea la aplicación de un estudio de opinión certero y metodológicamente real, distante de las encuestas ficticias que los mismos contendientes terminan impugnando. La exigencia busca medir con precisión el posicionamiento de cada perfil y evitar que la candidatura para retener Acapulco se defina mediante cuotas o negociaciones políticas, en un contexto complejo marcado por el desgaste de la administración de Abelina López Rodríguez, quien tras no conseguir la coordinación estatal ha impulsado a Leticia Lozano con el fin de mantener su influencia en el gobierno municipal.
Al igual que el resto de los perfiles públicos, Ávila González enfrenta señalamientos que indudablemente se reactivarán al acercarse los plazos decisivos. Sin embargo, su principal activo reside en la vigencia de su trabajo territorial; tras obtener más de 43 mil votos bajo las siglas de Movimiento Ciudadano (MC) en 2024, el excandidato no detuvo su presencia en las colonias del puerto.
Dicha votación no solo posicionó a MC como la segunda fuerza política en Acapulco —únicamente por detrás de la coalición ganadora de Morena-PT-PVEM—, sino que representó aproximadamente el 11.5% de la votación total emitida en el municipio, consolidando un caudal electoral relevante.
Las proyecciones internas anticipan una disputa interna de alto riesgo: Abelina López difícilmente cederá el espacio de Leticia Lozano, mientras que Félix Salgado Macedonio, senador con licencia inconforme tras no obtener la coordinación estatal previa a la gubernatura, empujará la aspiración de Ricardo Salinas Méndez en la contienda municipal por la llamada “joya de la corona”.
Ante este panorama, el equipo cercano a Yoshio Ávila insiste en sostener la propuesta de la encuesta, bajo el argumento de que el capital territorial acumulado y el respaldo en urnas le otorgan un margen competitivo para disputar la coordinación en Acapulco.
De concretarse la realización de un estudio demoscópico transparente, el resultado obligaría a los distintos grupos a acatar la definición sin recurrir al reparto de acuerdos a puerta cerrada. Optar por la imposición o la negociación política incrementaría el riesgo de una fractura en el morenismo de Acapulco, el bastión territorial que aporta el mayor volumen de sufragios en el estado.


