Gilberto Guzmán
El Instituto Nacional Electoral (INE) se encuentra sumido en una severa crisis institucional tras la salida forzada de su consejera presidenta, Guadalupe Taddei Zavala, acorralada por la difusión de diversos video escándalos que comprometen su gestión. Frente a la controversia, el Poder Ejecutivo ha reaccionado señalando presuntas irregularidades en administraciones pasadas, una postura que exconsejeros e integrantes del ámbito político consideran una estrategia para desacreditar la trayectoria del órgano electoral.
El conflicto escaló luego de la filtración de grabaciones en las que se involucra a la expresidenta del órgano electoral en presuntos actos de corrupción y negociaciones irregulares. En respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo atribuyó las anomalías en el instituto a inercias y manejos de gestiones anteriores, instrucción que derivó en la intervención de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) para auditar periodos pasados.
En entrevista con el periodista Carlos Loret de Mola para Noticias W, José Woldenberg Karakowsky, primer consejero presidente del entonces Instituto Federal Electoral (IFE), afirmó que el organismo atraviesa por el momento más crítico desde su creación y cuestionó la respuesta del Gobierno Federal.
“A mí me parece que el INE está quizá en su peor momento de la historia. Una historia que en su momento fue muy fructífera. Realmente, si hubiera altura de miras […] casi casi habría que volver a tratar de hacer una institución que diera precisamente garantías a todos los partidos, a los ciudadanos, a la academia, al periodismo”, señaló Woldenberg.
Respecto a la postura asumida por la titular del Ejecutivo Federal ante los señalamientos contra la expresidenta del instituto, el académico y exfuncionario la calificó como inapropiada, al considerar que desvía la atención del problema de fondo y busca deslegitimar la construcción democrática de las últimas décadas.
“Pésima, porque en vez de entrarle directamente al escándalo, parece que de lo que se trata no es solamente de generar una coartada […], sino que a veces me da la impresión de que lo que se quiere descalificar es todo el esfuerzo del Instituto Federal Electoral y ahora Instituto Nacional Electoral a lo largo de las décadas”, expresó.
Woldenberg remarcó que la asignación de Guadalupe Taddei al frente del INE derivó de un proceso impulsado por el partido en el gobierno y sus aliados, al romper con la tradición de consenso partidista que caracterizó las designaciones desde la década de 1990.
“A ver, ellos nombraron… está documentado que no quisieron, como se había hecho anteriormente, llegar a un acuerdo con el resto de los partidos políticos. Nombraron un comité técnico bastante sesgado […] Si algo había pasado en el Instituto Federal Electoral desde su fundación […] era que se buscaba que todos los partidos políticos estuvieran de acuerdo con esos nombramientos”, recordó.
Sobre los señalamientos lanzados desde la conferencia presidencial acerca de presuntas irregularidades en gestiones pasadas —mencionando a expresidentes del organismo e incluso a administraciones federales anteriores—, Woldenberg advirtió sobre la falta de rigor legal y el sometimiento de los órganos de fiscalización.
“En el mejor de los casos, primero se investiga y luego se habla. Aquí primero se está presuponiendo que hubo irregularidades, luego se manda a la Auditoría Superior de la Federación a que investigue […] Es decir, es una absoluta irresponsabilidad”, enfatizó, añadiendo que exfuncionarios aludidos analizan emprender acciones legales por daño moral.
Finalmente, el exconsejero presidente hizo un llamado a evitar la destrucción de la autoridad electoral e instó a los actores políticos a reconstruir la confianza ciudadana a través del diálogo institucional, de cara a los próximos procesos electorales en el país.
“México hoy, y el México de mañana, no me lo quiero ni siquiera imaginar sin elecciones creíbles […] Atentar contra el método que nos ha permitido en los últimos años la convivencia y la competencia civilizada de la diversidad política es atentar contra uno de los pilares fundamentales de nuestra propia convivencia”, concluyó.
