Por: Gilberto Guzmán/ Tras el cierre de las inscripciones internas, al menos 12 o 13 aspirantes formalizaron su registro para buscar la coordinación municipal de Morena en Chilpancingo con miras al próximo proceso electoral. Aunque reportes iniciales al corte del 18 de octubre señalaban un número menor de registros validados preliminarmente, reportes periodísticos de medios locales detallaron con posterioridad una lista de competidores más amplia. Al igual que en otros municipios del estado, la definición de esta coordinación fungirá oficialmente como la antesala para la designación de la candidatura del partido a la alcaldía capitalina.
Entre los nombres de los aspirantes que destacan en este proceso interno de la capital de Guerrero se encuentran el diputado local Jesús Urióstegui García; el delegado de los Programas para el Bienestar, Iván Hernández Díaz; el empresario Pioquinto Damián Huato; el exregidor Omar Chavarría Obezo, hijo del histórico líder izquierdista Armando Chavarría; el exdiputado local Servando de Jesús Salgado, y el exdirector de Salud Pública estatal, Cipriano Gutiérrez Castro, entre otros.
En esta competencia resalta el caso de Iván Hernández Díaz, quien, tras no colarse a los primeros lugares en la encuesta final para la coordinación de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, busca la coordinación municipal en Chilpancingo bajo el argumento de que las candidaturas deben ser para los fundadores. Sin embargo, la trayectoria del exdelegado estuvo marcada por tensiones con beneficiarios y organizaciones sociales durante su gestión al frente de la Delegación de Programas para el Bienestar en Guerrero, además de que la dinámica interna del partido suele dar cabida a perfiles externos provenientes de fuerzas como el PRI, PAN y PRD.
La trayectoria de Hernández Díaz refleja la persistencia de dinámicas tradicionales en el ejercicio público, donde las pretensiones de un cambio sustancial en la administración suelen contrastar con la búsqueda de continuidad en espacios institucionales. Asimismo, diversos sectores sociales, ciudadanos y simpatizantes que buscaron gestionar trámites o apoyos en la delegación manifestaron constantemente su descontento ante la falta de apertura, la falta de respuesta a sus llamadas y la escasa atención directa por parte del funcionario en sus oficinas.
Durante su gestión al frente de la delegación federal, el funcionario enfrentó severas críticas, acusaciones políticas y movilizaciones de inconformidad por parte de organizaciones agrarias y comunidades indígenas de la entidad. Autoridades comunitarias de municipios como San Luis Acatlán y Marquelia llegaron a anunciar movilizaciones masivas hacia Chilpancingo para exigir su destitución, reclamándole públicamente el incumplimiento de acuerdos y la falta de entrega de insumos prioritarios —como láminas y reconstrucción de infraestructura escolar— en zonas afectadas por fenómenos meteorológicos como el huracán Erick, lo que desató señalamientos de desatención hacia los pueblos originarios y afromexicanos.
A la par de las protestas por los apoyos asistenciales, surgieron señalamientos por el presunto uso electoral de la estructura institucional de cara a los procesos internos y a los comicios de 2027. Figuras políticas como el rector con licencia Javier Saldaña Almazán denunciaron de forma indirecta el condicionamiento de programas sociales para coaccionar el respaldo ciudadano, mientras que sectores críticos acusaron presiones hacia los Servidores de la Nación para movilizar personas a actos de posicionamiento político; ante esto, Hernández Díaz desestimó las acusaciones atribuyéndolas a señalamientos provenientes de la oposición -el siempre recurrido discurso de Morena: culpar a los opositores de sus desastres internos-.
Es con este antecedente institucional y político que el exdelegado busca “afianzar” sus aspiraciones para abanderar a Morena en la capital guerrerense.
