*Además, hay problemas administrativos en el pago a trabajadores, indicó la dirigente sindical
Gilberto Guzmán
Con la transición del Sistema de Salud al IMSS-Bienestar se registran contratiempos administrativos que afectan a trabajadores, pero lo más grave es el desabasto de medicamentos y material de curación, que provoca la molestia de usuarios que han llegado a agredir al personal de salud, señaló la vicepresidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), Beatriz Vélez Núñez.
En entrevista radiofónica, relató que la noche del jueves un médico del Hospital General de “El Quemado” en Acapulco fue agredido por un paciente, molesto porque se le entregó una receta para surtirla, y argumentó que desde el gobierno federal se ha dicho que no hay carencias de medicinas ni material en los hospitales públicos, aunque la realidad sea lo contrario.
Beatriz Vélez explicó que a partir del 1 de marzo se trasladaron 5,249 trabajadores de base federal al IMSS-Bienestar, aunque se han presentado contratiempos como el retraso en el pago de quincenas a trabajadores, no los han incluido en los estímulos, y hay quienes tienen que cobrar vía cheque porque no se pudieron hacer transferencias.
Mencionó que el SNTSA ha estado dando seguimiento a estas situaciones, tanto con las autoridades del IMSS-Bienestar y con la Secretaría de Salud, y que en la siguiente etapa, en octubre tentativamente, se incorporarán al nuevo sistema al resto de trabajadores que son regularizados, formalizados y homologados.
“Estamos revisando que se respeten todos sus derechos laborales, que no se afecte ningún derecho laboral, recorriendo no sólo el Estado sino el país en mi calidad de vicepresidenta nacional, vigilando que se cumplan los acuerdos de no tocar ningún solo derecho laboral, ni siquiera los derechos ya adquiridos”.
Explicó que el Sindicato de Salud siempre ha coadyuvado y estado atento en estas transiciones, pero en este proceso hacia la centralización se han presentado conflictos porque “no hay nada por escrito, todo es verbal, nadie quiere comprometerse, y esa es la parte que no estamos de acuerdo, porque debe de haber una transición ordenada, con respeto a una gran institución que es la Secretaría de Salud, que aunque es cierto que queda como rectora, también es cierto que en este momento no saben ni siquiera cuáles son sus funciones y sus atribuciones”.
Subrayó que las autoridades federales “no se atreven a hacer un documento formal en donde les informen a todos los trabajadores, precisamente para no generar incertidumbre”, además de que la Secretaría de Salud carece de mucho material, de mucho medicamento y equipo, “estamos con muchos requerimientos debido a esta transición, porque ni compra la Secretaría de Salud ni compra el IMSS-Bienestar, y los pacientes están llegando, la atención no se para, tiene que seguir”.
Destacó que el más afectado por el desabasto de medicamentos, material y equipo es el ciudadano que menos tiene y que se atiende en la Secretaría de Salud, por lo cual se molesta con los médicos, porque les dan una receta para que vayan a surtir prácticamente hasta la jeringa, pero el desabasto no es responsabilidad del personal.
Relató que consecuencia de esta molestia “el jueves llegó un paciente al Hospital General de Acapulco, y cuando el médico le entrega la receta de lo que tenía que surtir para que atendieran al familiar, se le fue encima y golpeó al médico, porque los pacientes escuchan al presidente decir que todo hay en los hospitales, que todo se tienen las unidades, pero resulta que no se tiene”.
La dirigente sindical apuntó que es lamentable que el paciente tenga que agredir a golpes a un trabajador de salud, que solo vive de su sueldo, no tiene acceso a surtir material o equipo para atender a la ciudadanía en las unidades médicas.
“Es triste ver esa situación, por eso nosotros estamos pidiendo que el IMSS-Bienestar cumpla con esta transición, porque si fuera educativo cierras la escuela, pero en el caso de los hospitales no puedes cerrar el hospital porque diariamente llegan pacientes y son vidas las que atendemos”.
Agregó que la necesidad de medicamentos y material es generalizada en los hospitales que ha visitado, y reiteró que en la transición debe haber un responsable para que surta medicamento, material y equipo, y no se echen la bolita de que yo ya no tengo el dinero como Estado, ahora lo tiene el IMSS-Bienestar, y que el IMSS-Bienestar diga que todavía no abastece porque tiene que hacer compras consolidadas, porque el desabasto afecta al ciudadano más pobre y en medio queda el personal de salud, a quien responsabilizan de la falta de medicamentos.
Destacó Vélez Núñez que es importante que la ciudadanía tenga claridad de que el personal de Salud no pidió la transición, llegó por el Gobierno federal y que el objetivo es mejorar los servicios, pero durante esta transición no hay un grupo de servidores públicos apoyando para que no existan estas ambigüedades y situaciones que están afectando al que menos tiene.
Explicó que con la transición los recursos para brindar servicios de salud los administra el IMSS-Bienestar y aunque la Secretaría de Salud quiera abastecer, ya no puede porque tiene que esperar la compra consolidada para las unidades que fueron transferidas, y que por ahora quedaron en el limbo.
“Por eso yo decía que era importante un equipo de transición, independiente de la Secretaría de Salud y del IMSS-Bienestar, para que se hiciera cargo, en lo que hacen compras consolidadas, de tener abasto y que cuando se cumpla esta transición al 100 por ciento los hospitales no carezcan de lo más esencial, que es el material, el equipo, el instrumental, el medicamento”.
Sobre la inauguración de la llamada mega farmacia, en el Estado de México, con la cual, según el gobierno federal está garantizado el abasto de medicamentos, Beatriz Vélez dijo que se trata solo de publicidad, y más ahora que hay campañas electorales.
“Pero la realidad es que golpearon a un médico anoche en el Hospital General de Acapulco porque le da la receta y le dice tiene que ir a comprar esto porque no lo tenemos aquí, y se le va y lo tira y le pegó el familiar diciendo entonces para qué están; entonces ahí viene el otro problema de que le echan la culpa al prestador del servicio, cuando el médico no tiene la culpa si no hay medicamento, él llega y está ahí con los servicios”.
Mencionó que estuvo hasta las 3 de la mañana de este viernes en el Hospital General de Chilpancingo, donde se necesitaba un equipo de bomba de infusión y no había, se le dio una receta al familiar del paciente para que la fuera a comprar, pero a esa hora de la madrugada el familiar preguntaba cómo le hacía, “esa es la realidad que vivimos en los hospitales públicos”, concluyó Vélez Núñez.
