Por: Gilberto Guzmán
La movilización encabezada por la Sección 14 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) este jueves en Chilpancingo no solo destacó por el nivel organizativo de la dirigencia, representada por el maestro Silvano Palacios Salgado, sino por la coexistencia pacífica entre diversas expresiones gremiales del magisterio.
Con una asistencia que superó los mil agremiados, la marcha liderada por el secretario general se desplazó por las principales vialidades bajo una premisa de orden y civilidad. Este despliegue de fuerza institucional coincidió en tiempo y espacio con una movilización paralela de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG).
A pesar de los antecedentes históricos de fricción entre ambos grupos, el saldo de la jornada fue positivo. La ausencia de confrontaciones refleja una madurez política que prioriza el derecho a la libre manifestación sobre el encono ideológico, permitiendo que la ciudadanía de la capital transitara una jornada de protestas sin incidentes violentos.
En el análisis del liderazgo de Palacios Salgado, resalta la transición del activismo de calle hacia una estrategia de diálogo institucional. Los resultados acumulados en la última quincena respaldan este enfoque, alejándose de la narrativa de confrontación para centrarse en beneficios tangibles para la base trabajadora. Entre los logros que han marcado la agenda reciente destaca el restablecimiento de las mesas de trabajo para revisar expedientes de recategorización; esto permite ir más allá de los procesos concluidos, abriendo la puerta para que más trabajadores accedan a este beneficio tras una nueva revisión técnica de sus perfiles.
Asimismo, esta semana la Sección 14 respaldó las movilizaciones en las ocho regiones de Guerrero para demandar mejor atención y servicios en el ISSSTE, atendiendo una exigencia histórica sobre la calidad de la salud y las prestaciones. Del mismo modo, se logró establecer una mesa de trabajo permanente para revisar las demandas de los jubilados, garantizando que quienes dedicaron su vida a las aulas no queden en el olvido administrativo.
En conclusión, la jornada en Chilpancingo sugiere que el éxito de un movimiento sindical ya no se mide únicamente por su capacidad de bloqueo, sino por la habilidad de sus liderazgos para transformar la movilización en acuerdos resolutivos. La Sección 14 del SNTE parece haber encontrado en el diálogo una herramienta de gestión eficaz, logrando que la noticia no fuera el caos, sino los resultados y la estabilidad política en un estado que siempre demanda gobernabilidad.
