Gilberto Guzmán
La elección judicial que se llevará a cabo el 1 de junio es un ejercicio y una oportunidad inédita para transformar el Poder Judicial que tantos años ha estado lejos de la gente y ponerlo a su disposición, afirmó la doctora en Derecho Yolanda Mora Silva, candidata a magistrada del Tribunal Colegiado de Apelación del Vigésimo Primer Circuito en Guerrero.
En entrevista explicó que el Tribunal Colegiado de Apelación es único en su tipo en Guerrero, y que su función es revisar que las decisiones judiciales que toman los jueces sean las correctas en beneficio de la ciudadanía:
“Tiene la facultad para modificar, confirmar, revocar e incluso reponer el procedimiento que haya llevado un juez federal; funcionan en colegiado, es decir, se requieren tres integrantes, actualmente en su integración existen 2 secretarios en funciones de magistrado y un magistrado, designados por el Consejo de la Judicatura Federal, de ahí que dos espacios están sometidos al próximo proceso de votación, ya que el primero de junio habrá por primera vez la posibilidad de votar a jueces, magistrados y ministros”.
Apuntó que se trata de “un ejercicio inédito, porque nunca se le había permitido a la ciudadanía poder participar de la elección de magistrados, jueces, ministros”, y que México va a ser el puntero para esta forma de selección de integrantes del Poder Judicial a nivel internacional.
Antes de la reforma el Poder Judicial estaba vetado
Dijo que aunque hay críticas, desde que se presentó y aprobó la Reforma Judicial, la realidad es que antes de la reforma el Poder Judicial Federal estuvo vetado para cualquier estudiante de Derecho o profesionista, porque para poder ingresar a trabajar tenías que ser egresado de una escuela privada, “si venías de una escuela pública te decían que no había espacio” y en particular a los de Guerrero los consideran ‘guerrilleros’, además todos los concursos para oficial administrativo, secretario de juzgados, secretario de Tribunal, juez, magistrado, eran internos, solo participaban quienes trabajaban dentro del Poder Judicial.
“Con la reforma se permitió que cualquier ciudadano se pudiera inscribir, siempre y cuando cumpliera con determinados requisitos. (…) Se recibieron miles de solicitudes, el primer filtro fue verificar los estudios o preparación de cada aspirante, que fueran licenciados en Derecho, verificar qué especialidad o especializaciones tienen, la experiencia, “yo soy Licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de México, tengo maestría, doctorado, diversos diplomados y seminarios en distintas áreas del derecho”.
El siguiente filtro era verificar experiencia e idoneidad para el cargo que se va a elegir, “yo tengo 6 años de experiencia en un Tribunal de Apelación de similar naturaleza y tengo aproximadamente 5 años como Jueza de Control y Enjuiciamiento Penal en Chilpancingo”, indicó Yolanda Mora.
Mencionó que después de la entrevista, ya no entró al proceso de insaculación porque solo quedaron dos candidatos al mismo cargo.
Pese a las críticas que ha recibido la elección judicial, Yolanda Mora afirma que es un procedimiento apegado a la legalidad y defendió su objetividad.
Agregó: “cada asunto o cada expediente se atiende en particular atendiendo a las disposiciones legales y al contexto social de cada uno de los asuntos que le toca a cada juzgador o juzgadora a resolver. Sin embargo, siempre vas a ser criticado”.
Una resolución no puede agradar a ambas partes
Explicó que la función de un juez o de una magistrada es resolver una controversia y en una controversia o en un litigio siempre hay partes opuestas, si tú resuelves a favor de una persona seguramente esa persona va a decir es el mejor juez, la mejor magistrada que me tocó, pero la otra parte va a decir lo contrario.
“Imaginemos a una persona que está detenida por secuestro, que determinas una pena de 50 años, dudo mucho que esa persona diga excelente magistrado, y por el contrario, aquella persona que se sintió agraviada y que al final del día obtuvo una sanción para esa persona agresora, va a decir al fin se me hizo justicia”.
Mencionó que son posiciones antagónicas las que tienen las partes cuando llegan ante una juzgadora, ante una magistrada, y que las resoluciones a veces no gustan, pero es lo que legalmente corresponde, y por eso es que muchas veces se desacredita a magistrados, a jueces, porque no se sabe realmente qué fue la parte del litigio que llevó a resolver en un sentido o en otro.
Una juzgadora de puertas abiertas
También dijo que muchas veces la ciudadanía desconoce que las audiencias son públicas, y a partir de ese desconocimiento emite opiniones contra los integrantes del Poder Judicial.
“Siempre me he conducido como una juzgadora de puertas abiertas, donde cualquier ciudadano, periodista, incluso familiares pueden entrar a las audiencias y eso es lo que dota de claridad a nuestras audiencias”, indicó.
Expuso que la publicidad dota de transparencia a un procedimiento y se evitan rumores y malas interpretaciones, “si finalmente yo tengo un familiar que está siendo procesado, hay que ir a esa audiencia, no nos dejemos llevar por comentarios de terceras personas, porque en esta parte de la administración de justicia se dan muchos comentarios, algunos correctos, algunos no, pero no hay nada mejor que el ciudadano vaya a la audiencia, que vea qué es lo que está pasando y cómo está actuando cada juez, cada magistrado, magistrada”.
Que la gente vuelva a creer en la justicia
Yolanda Mora explicó que forma parte de un grupo de tres personas, dos mujeres y un hombre que aspiran a ocupar dos posiciones dentro del Tribunal Colegiado de Apelación, “esto va a permitir que cuando la ciudadanía acuda a votar elija de los tres quiénes serán las dos personas que integrarán el Tribunal Colegiado de Apelación”.
Subrayó que lo más importante es la confianza de la ciudadanía, que la gente vuelva a creer en una administración de justicia cercana a la gente.
Explicó que para contender en la elección judicial solicitó permiso sin goce de sueldo a sus funciones como jueza de Control y Enjuiciamiento Penal, porque considera que el uso de recursos públicos para una campaña no es correcto, “respeto mucho la participación de otros compañeros que están también buscando una candidatura y que no han solicitado el permiso; sin embargo, yo sí lo hice porque la ciudadanía merece eso, transparencia, merece que la visites, he recorrido gran parte del Estado de Guerrero, visitándolos, conociéndolos”.
Destacó que por primera vez las mujeres tendrán la oportunidad de que el Poder Judicial esté integrado con paridad de 50 y 50, y que “es un momento apropiado para que se apoye a todas las mujeres que estamos contendiendo por un cargo; las mujeres generalmente somos las personas que llevamos doble y triple tarea, estudiamos, trabajamos y hacemos una doble tarea en casa, educando y preparando alimentos, ¿por qué no darnos la oportunidad de estar en la administración de justicia?”.
Mora Silva aseguró que siente un compromiso con la ciudadanía para trabajar como magistrada, que se identifica con la gente y que la razón que la motivó a ser juzgadora y a buscar este espacio es que igual que otras mujeres y otros hombres ha sufrido la injusticia: “me ha tocado estar frente a tribunales que no nos abren las puertas o que no nos administran y procuran justicia”.
Agregó que “ocupar un cargo de estos no solamente sirve para administrar justicia, sino para una justicia real y cercana a la gente, atendiendo a su contexto social y forma de vida, usos, costumbres, el mismo o la misma ciudadana que se encuentra en Chilpancingo no tiene la misma cultura de las personas de la Montaña y no puedes administrar justicia si no conoces esos usos, esas costumbres e incluso su lengua”.
Dijo que “el compromiso nace del corazón y está para servir a la ciudadanía, y ese es mi compromiso con el pueblo, debemos de transformar este Poder Judicial que tantos años ha estado lejos de la gente y ponérselo a su disposición, porque las instituciones están para administrar justicia, no para negarla.
Reiteró que la función de un magistrado es vigilar que no haya más injusticias en el desempeño de los jueces, que muchas veces afectan a los ciudadanos que están enfrentando un juicio, y que de ganar la elección cumplirá a cabalidad esa función.
“Esa es la función de un magistrado, verificar sus resoluciones e incluso tiene la facultad de modificarlas. Si un juez federal del Centro de Justicia determinó que una persona iba a estar dentro de un centro penitenciario y esa decisión es incorrecta, un Tribunal Colegiado de Apelación puede cambiarla y determinar que esa persona que está detenida injustamente quede en libertad. O a la inversa, si esa persona cometió una conducta ilícita que laceró a nuestra sociedad, deberá quedarse dentro de un centro penitenciario. Y si un juez del Centro de Justicia federal determinó dejarlo en libertad, un Tribunal Colegiado de Apelación puede ordenar que esa persona esté dentro de un centro penitenciario”, concluyó.
