Roberto Santos
No hay duda. Iguala, Guerrero, ha comenzado a escribir una nueva historia bajo el liderazgo de su presidente municipal, Erik Catalán Rendón.
Una historia que se construye con hechos concretos, con obras visibles y con un estilo de gobernar que pone a las personas al centro de cada decisión.
A un año del inicio de esta administración, la transformación de Iguala es una realidad palpable en las calles, en las comunidades, y en quienes hoy caminan con más seguridad y esperanza en sus autoridades.
El gobierno municipal ha dejado claro que gobernar no es administrar desde un escritorio, sino salir, escuchar y actuar, para ser un gobierno cercano, humano y con la visión puesto en su gente.
Uno de los mayores logros de Catalán Rendón ha sido devolverle a Iguala la paz y la dignidad que tanto anhelaba.
La inseguridad y el abandono habían generado un ánimo social apagado, y hoy las familias pueden decir con orgullo que “Iguala está de pie”, afirmó el alcalde durante su primer informe de labores frente a cientos de personas que confían en su gobierno.
La recuperación del Centro Histórico, la revitalización del espacio público y la convivencia pacífica son testimonios vivos de un trabajo enfocado en reconstruir el tejido social.
Más allá de lo visible, este gobierno ha sabido escuchar a ls 15 comunidades rurales y atenderlas como nunca antes: obras de drenaje, calles pavimentadas, internet gratuito, fertilizante, alumbrado y apoyos sociales han llegado a donde antes no llegaban.
Esto no solo habla de eficiencia, sino de una profunda convicción de justicia territorial.
El liderazgo del presidente municipal también se ha hecho notar en la cultura, el deporte y la identidad igualteca. La Feria de la Bandera volvió a celebrarse en un entorno seguro, gracias al trabajo conjunto con el gobierno estatal y federal, demostrando que la cooperación institucional puede rendir frutos extraordinarios cuando se trabaja con visión y compromiso.
En el deporte, se marcó un antes y un después: la creación del Instituto Municipal de Cultura Física y Deporte —único en el estado— y el apoyo directo a más de 700 deportistas son señales de que aquí se entiende que el deporte no es un lujo, sino una herramienta de desarrollo social.
Las obras en la Unidad Deportiva y el Estadio “Ambrosio Figueroa” lo confirman.
Y mientras otros gobiernos heredan deudas y las ocultan, esta administración ha enfrentado con responsabilidad los pendientes del pasado, como el pago de más de 10 millones de pesos al SAT por conceptos omitidos.
Lejos de afectar su operación, logró incluso mejorar condiciones salariales para los trabajadores municipales, mostrando que cuando hay voluntad y orden, se puede avanzar sin sacrificar la justicia laboral.
No es exagerado decir que Iguala vive una nueva etapa. Una etapa donde la palabra “gobierno” vuelve a significar cercanía, donde el liderazgo se ejerce con honestidad, pasión y resultados. Hoy las colonias y comunidades ya no están solas, y eso, en sí mismo, es una victoria.
El camino apenas comienza, pero los cimientos están puestos. Lo que sigue será el reto para que Erick Catalán consolide esta transformación con la misma energía, con ideas nuevas y, sobre todo, con la misma convicción de que Iguala merece más.
Porque como lo ha reiterado el presidente: “vamos por la ruta correcta, vamos en la ruta de la transformación”.
Y si el primer año sirvió para demostrar que sí se puede recuperar la confianza y sembrar esperanza, los años por venir están llamados a cosechar desarrollo, paz y oportunidades para todas y todos los igualtecos.
