Gilberto Guzmán
Desde la tribuna del Congreso del Estado, el diputado Jesús Parra García urgió a construir un Presupuesto de Egresos 2026 que responda con seriedad a los rezagos estructurales que enfrenta Guerrero, y que deje atrás la simulación política y el reparto mediático de recursos.
“Guerrero exige un presupuesto que no se maquille ni se reparta para la foto”, expresó el legislador, al advertir que el diseño presupuestal debe partir de un diagnóstico riguroso y convertirse en un proyecto de transformación, capaz de traducir los datos duros en prioridades incuestionables que dignifiquen la vida de las y los guerrerenses.
Parra García sostuvo que el desarrollo social no puede depender de recursos dispersos ni de estrategias desarticuladas, mucho menos de fines electoreros: “las cifras no mienten, no se pueden dulcificar con discursos oficiales ni ocultar con promesas vanidosas, puesto que los números son lapidarios”.
Al exponer el rezago en servicios públicos, el diputado reveló que el 38% de la población carece de acceso a servicios de salud dignos, mientras que el 72% no cuenta con seguridad social. A ello se suma el déficit persistente de medicamentos, lo que, opinó, obliga a que el presupuesto en salud deje de ser residual o simbólico. “La clase política no puede jugar con la vida de las y los mexicanos”, sentenció.
En materia educativa, Parra García alertó sobre un rezago del 28.3% en Guerrero, casi diez puntos por encima de la media nacional. Apuntó que la cobertura en nivel medio superior apenas alcanza el 69.3%, la tasa de escolarización neta se ubica en 56.7% y la eficiencia terminal en ese nivel es de apenas 57.6%, lamentó que “casi la mitad de nuestros jóvenes son expulsados del futuro antes de tiempo”.
En cuanto al problema de seguridad pública, el legislador señaló que el 81% de la ciudadanía percibe que el Estado ha perdido el control sobre la paz pública, y el 31.7% de los adultos no considera seguro su propio barrio o localidad.
En el tema de vivienda, indicó que el 47.4% de la población carece de servicios básicos, el 26.1% enfrenta problemas de calidad y espacio, y la razón de dependencia total es una de las más altas del país, lo que condena a miles de familias a condiciones de vulnerabilidad permanente.
Ante este escenario, Parra García criticó que la política pública haya sido reactiva, fragmentada y sin visión integradora, calificando esta omisión como una forma de violencia institucional, y subrayó que la educación requiere inversión sistemática e inteligente, y que la seguridad demanda recursos efectivos para reconstruir el tejido social y la confianza ciudadana.
“El presupuesto define el destino de millones. La congruencia no es una opción de buen gobierno, sino una exigencia ética y constitucional”, destacó el representante priista.
