Gilberto Guzmán

 

En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Obesidad, que se conmemora este 4 de marzo, especialistas de la unidad médica IMSS-Bienestar Guerrero 200 de Chilpancingo lanzaron un llamado urgente a la población para reconocer esta condición como una enfermedad crónica multifactorial y un problema de salud pública crítico, más allá de una cuestión estética.

 

En entrevista radiofónica, la doctora Vianey Nava Donjuan advirtió que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 43% de la población mundial mayor de 18 años presenta sobrepeso u obesidad.

 

En el contexto local, México y el estado de Guerrero mantienen una prevalencia del 37%. Sin embargo, la cifra se dispara al analizar el género: en la entidad guerrerense, existe una incidencia del 77% en mujeres, frente a un 22% en hombres, marcando una brecha de riesgo metabólico considerable en la población femenina.

 

La obesidad se define como una acumulación anómala de grasa que pone en riesgo la integridad física. Los expertos señalaron que la grasa visceral (acumulada en el abdomen) es metabólicamente activa y afecta directamente órganos como el corazón, el hígado y el páncreas.

 

“Esta acumulación genera un estado de inflamación crónica que deriva en diabetes, hipertensión, dislipidemias, problemas circulatorios y daños mecánicos en las articulaciones”, explicó Vianey Nava.

 

La nutrióloga Flor Méndez señaló que el tratamiento moderno para el control de peso ha evolucionado hacia un enfoque verdaderamente integral. Explicó que ya no es suficiente “hacer dieta”, pues los resultados sostenibles dependen de la interacción de varios hábitos que influyen directamente en el metabolismo y en la conducta alimentaria.

 

Detalló que este modelo se sostiene en cuatro pilares. El primero es una alimentación adecuada, basada en equilibrio, variedad y porciones ajustadas a las necesidades de cada persona. El segundo es la actividad física regular, indispensable para mejorar la composición corporal y favorecer el gasto energético. El tercero corresponde a la calidad del sueño, ya que el insomnio altera procesos metabólicos y hormonales que pueden dificultar la pérdida de peso. Finalmente, subrayó la importancia de la gestión del estrés, pues la ansiedad y las tensiones cotidianas pueden desencadenar conductas que sabotean el tratamiento, como el consumo compulsivo de alimentos.

 

Asimismo, destacó que para un diagnóstico preciso, el Índice de Masa Corporal (IMC) ha pasado a segundo plano frente a la circunferencia de la cintura. Para evitar riesgos metabólicos mayores, esta no debe exceder los 102 cm en hombres y los 88 cm en mujeres.

 

Para combatir la sobreoferta de productos ultraprocesados —que carecen de valor nutricional y han inundado el mercado en las últimas tres décadas—, la especialista recomendó recurrir al Plato del Bien Comer (actualizado en 2021), y asegurar que el 50% de cada comida principal sean frutas y verduras; un 5% de grasas saludables (aguacate, aceite de oliva) y moderar los cereales.

 

Además, priorizar la lectura de etiquetas en productos, revisar siempre el primer ingrediente de la lista, ya que es el que se encuentra en mayor proporción; y, con base en la Clasificación NOVA, priorizar alimentos naturales y evitar aquellos con sellos de exceso de sodio o azúcares.

 

Finalmente, las especialistas del IMSS-Bienestar invitaron a los guerrerenses a acudir a las unidades de salud para recibir asesoría profesional gratuita. Subrayaron la importancia de evitar “dietas milagro” y recordaron que la nutrición es una herramienta preventiva para mejorar el rendimiento y la calidad de vida de toda la población, independientemente de su peso actual.

 

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