*El dirigente Silvano Palacios Salgado ha demostrado que el SNTE puede operar con la independencia y la fuerza de un verdadero sindicato opositor, alejándose del fantasma del entreguismo
Por: Gilberto Guzmán/ Por Primera vez en la historia del magisterio guerrerense, la Sección 14 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) rompe con décadas de sumisión gubernamental, pero la inédita postura combativa de la actual dirigencia ha desatado un bloqueo institucional que mantiene congeladas las demandas históricas de los docentes.
Durante años, el SNTE en Guerrero operó como un engranaje más de la maquinaria gubernamental. Se trataba de un pacto no escrito de mutua conveniencia que garantizaba la paz social a cambio de prebendas y el control de plazas. Sin embargo, la llegada de Silvano Palacios a la dirigencia de la Sección 14 en octubre de 2022 fracturó definitivamente ese molde tradicional. Por primera vez, el ala institucional del magisterio se plantó con un discurso de autonomía y confrontación directa frente al gobierno estatal y la Secretaría de Educación Guerrero (SEG).
Pero la independencia sindical ha tenido un precio elevado. Fuentes internas y analistas coinciden en que la firmeza de la dirigencia ha generado una profunda molestia en las altas esferas del poder público, provocando una sutil pero asfixiante táctica de “brazos caídos” por parte de las autoridades, traduciéndose en el retraso deliberado y congelamiento de soluciones a demandas magisteriales que arrastran años de rezago.
“Nunca más de rodillas”
Con la consigna “Nunca más una Sección 14 sumisa, entregada y de rodillas”, en noviembre de 2023 Palacios Salgado inauguró una estrategia de presión pública. Lo que en otras administraciones se resolvía a puerta cerrada y con concesiones políticas, se convirtió en una constante batalla en las calles.
El nuevo modelo combativo alcanzó niveles inéditos de convocatoria. El 1 de mayo de 2024, más de 20 mil trabajadores de la educación paralizaron Chilpancingo en una de las marchas más numerosas del SNTE de las que se tenga registro reciente, exigiendo el cumplimiento de minutas firmadas. Semanas después, en junio de 2024, la dirigencia dio un vuelco radical al respaldar activamente el paro laboral del sector de Homologados, un gremio tradicionalmente pacífico que pasó a la primera línea de la resistencia laboral ante la nula disposición oficial.
El portazo contra la simulación
La tensión acumulada estalló de manera dramática a principios del año siguiente. El 26 de febrero de 2025 estaba programada la inauguración del Foro Estatal para la Construcción del Nuevo Sistema para las Maestras y los Maestros en el Auditorio Sentimientos de la Nación, en Chilpancingo, un evento diseñado por la SEG para legitimar sus políticas educativas.
Palacios Salgado y su estructura sindical acudieron, pero no a aplaudir. Desde los primeros minutos, el dirigente tomó la palabra para denunciar públicamente lo que calificó como un “acto de simulación”. El gobierno estatal pretendía imponer un formato restrictivo que limitaba la participación a solo cinco docentes del SNTE y excluía la intervención de la dirigencia legítima, intentando legislar a espaldas del magisterio temas tan sensibles como los cambios de adscripción, las horas adicionales y la opacidad de la UESICAMM.
En un hecho sin precedentes para el ala institucional, Palacios Salgado ordenó el desalojo masivo de su militancia y abandonó el recinto, dejando al evento oficial sin su principal contraparte laboral. Minutos después, facciones de la CETEG irrumpieron violentamente en el lobby del inmueble, forzando la cancelación definitiva del foro y evidenciando que el control de la educación en el estado se le había escapado de las manos al gobierno.
El castigo presupuestal como represalia
La molestia gubernamental ante la pérdida de control de la Sección 14 no se hizo esperar, manifestándose a través del letargo institucional. La respuesta del Estado no ha sido la represión abierta, sino el bloqueo administrativo sistemático, una estrategia orientada a desgastar la figura de Palacios Salgado frente a sus bases haciendo parecer su gestión como “ineficaz”.
Este revanchismo político ha estancado demandas de extrema urgencia económica y administrativa. Por ejemplo, a pesar de la movilización de más de 30 mil maestros en el Día del Trabajo del 1 de mayo de 2025, que subió a 50 mil en la movilización del 2026, y las protestas masivas de agosto de 2025, el trámite para incorporar a más de 2,500 trabajadores administrativos a la nómina federal (FONE) permanece congelado en las mesas de la SEG.
El conflicto escaló a niveles críticos en enero de 2026, cuando el magisterio se vio obligado a realizar un paro laboral simultáneo en Acapulco, Chilpancingo, Iguala y Altamirano debido a que el gobierno estatal retrasó deliberadamente el pago de la segunda parte del aguinaldo y el bono de despensa para los sectores más vulnerables.
En agosto de este año, el SNTE tuvo que tomar las oficinas del Plan de Previsión Social (PPS) para denunciar que funcionarios de la SEG operaban con total opacidad, otorgando cambios de zona por favoritismos políticos e ignorando los derechos por antigüedad de las bases del SNTE.
La demanda sigue siendo la misma
El capítulo más reciente de este choque de trenes se vivió el pasado 7 de septiembre de 2026. Ante el flagrante incumplimiento de los acuerdos alcanzados incluso en la mesa nacional de negociaciones SEP-SEG, miles de docentes liderados por Palacios Salgado cercaron y bloquearon los accesos al Palacio de Gobierno en Chilpancingo.
La demanda sigue siendo la misma: transparencia en la entrega de plazas, regularización de claves presupuestales y el fin de los experimentos unilaterales de la autoridad educativa.
El escenario actual en Guerrero es de un tenso estancamiento. Silvano Palacios Salgado ha demostrado que el SNTE puede operar con la independencia y la fuerza de un verdadero sindicato opositor, alejándose del fantasma del entreguismo. No obstante, el costo de esa libertad lo están pagando miles de maestros en las aulas, cuyas soluciones laborales siguen secuestradas en el escritorio de un gobierno estatal que no perdona la insubordinación de quienes antes solían obedecer.
