Gilberto Guzmán
En el marco del 32 aniversario luctuoso de Luis Donaldo Colosio Murrieta, la diputada local priista Beatriz Vélez Núñez afirmó que el diagnóstico de un México “agraviado” y con “sed de justicia” —pronunciado por el político sonorense en 1994— no solo se mantiene vigente, sino que se ha profundizado en la realidad actual del país y, especialmente, en el estado de Guerrero.
Desde la glorieta que alberga el monumento al político asesinado en Lomas Taurinas, Vélez Núñez fungió como oradora principal, donde trazó un paralelismo entre el discurso histórico del 6 de marzo de 1994 y la coyuntura política y social de 2026.
Durante su intervención, la legisladora destacó que la autocrítica que Colosio realizó en su momento hacia el entonces partido oficial hoy debería interpelar a las fuerzas políticas actuales. Sin embargo, señaló un retroceso en la apertura democrática.
“La diferencia es que hoy el oficialismo actual ha reducido las voces internas de disidencia. Hoy no hay liderazgos que se atrevan a señalar los excesos del poder o que defiendan los procesos democráticos frente a la voluntad de un partido político”, sentenció Vélez Núñez.
Asimismo, calificó como un “triunfo de la ley” y una “condición de sobrevivencia democrática” el hecho de que no prosperaran reformas electorales que, a su juicio, buscaban centralizar las decisiones y asfixiar la pluralidad política en favor de una sola visión de nación.
Al aterrizar el discurso en la entidad, la diputada hizo un recuento de las carencias que atraviesan las ocho regiones de Guerrero. Señaló que la desigualdad sigue marcando el destino de comunidades en la Sierra, la Montaña y las Costas, donde el abandono institucional ha dejado paso a la violencia y la incertidumbre.
La legisladora hizo especial énfasis en dos rubros críticos: en materia de seguridad, criticó el intento de “maquillar con cifras manipuladas” la tragedia de los desaparecidos y las familias víctimas de la violencia desbordada; y en salud, como representante y conocedora del sector, denunció un sistema de salud “colapsado” donde los pacientes carecen de medicamentos y el personal —médicos, enfermeras y administrativos— enfrenta sobrecarga laboral y falta de insumos básicos.
Hacia el cierre del evento, Vélez Núñez hizo un llamado a la militancia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para despojarse de intereses personales y posicionarse como el “último dique” frente al autoritarismo.
Argumentó que la “verdadera transformación” no se logra mediante la entrega de dádivas que perpetúan la pobreza o la destrucción de instituciones, sino a través de la inversión, el respeto a los derechos humanos y empleos bien remunerados.
El evento concluyó con una guardia de honor al pie del monumento, en un acto que sirvió para ratificar el compromiso de la oposición de poner “los intereses de la gente por encima del partido”, retomando la retórica de servicio que caracterizó el proyecto truncado de Colosio hace más de tres décadas.
