*La capital y el puerto enfrentan los niveles más altos de miedo ciudadano en Guerrero
Gilberto Guzmán
A finales de 2025, la percepción de inseguridad en México alcanzó niveles elevados, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), el 63.8 % de la población mexicana de 18 años y más consideró inseguro vivir en su ciudad. En el caso de Guerrero, las ciudades evaluadas —principalmente Acapulco de Juárez y Chilpancingo de los Bravo— registraron niveles particularmente altos de preocupación, especialmente en espacios públicos vinculados con actividades esenciales como el retiro de efectivo, la movilidad diaria y el tránsito por calles y carreteras.
Uno de los hallazgos más relevantes para el estado es la evaluación del desempeño gubernamental. Acapulco de Juárez se ubicó entre las tres ciudades del país con menor percepción de efectividad del gobierno local, con apenas 10.8 % de aprobación en la resolución de problemas urbanos. Esta cifra coloca al puerto en una posición crítica, solo por encima de Cuautitlán Izcalli (Estado de México) y prácticamente a la par de Coatzacoalcos (Veracruz). La baja confianza institucional se suma a un entorno donde la inseguridad continúa afectando la vida diaria de residentes y visitantes, reforzando la sensación de vulnerabilidad en zonas comerciales, turísticas y habitacionales.
Aunque la ENSU no ofrece un desglose estatal sobre los espacios específicos donde la población se siente más insegura, los datos nacionales permiten identificar los lugares que generan mayor temor entre la ciudadanía guerrerense. Los cajeros automáticos en vía pública encabezan la lista, con 72.3 % de la población nacional que los considera inseguros, una percepción que se intensifica en Guerrero debido a la falta de vigilancia y a los frecuentes reportes de asaltos posteriores al retiro de efectivo.
Las calles y avenidas también representan un foco de riesgo, con 64.9 % de personas que se sienten inseguras al caminar por ellas. En Acapulco, colonias como Renacimiento, Zapata, Progreso y la zona poniente concentran denuncias de robos y agresiones, mientras que en Chilpancingo destacan los barrios de San Mateo, San Juan y el entorno del mercado central. El transporte público y las carreteras completan este panorama, con rutas y tramos señalados por la población como escenarios recurrentes de asaltos, bloqueos y hechos violentos.
La inseguridad afecta de manera diferenciada a mujeres y hombres. A nivel nacional, el 69.4 % de las mujeres considera inseguro vivir en su ciudad, frente a 57.1 % de los hombres. En Guerrero, organizaciones civiles han documentado que las mujeres enfrentan mayores riesgos en trayectos cortos, paradas de transporte, mercados y zonas escolares, lo que coincide con los patrones observados en el resto del país. Esta brecha de género se refleja también en la percepción de inseguridad en espacios específicos, donde las mujeres reportan niveles más altos de temor en cajeros automáticos, calles y transporte público.
Las conductas delictivas observadas en los alrededores de las viviendas refuerzan esta sensación de riesgo. A nivel nacional, la población reportó haber presenciado consumo de alcohol en las calles, robos o asaltos, venta o consumo de drogas, vandalismo y disparos frecuentes. En Guerrero, estas situaciones se replican en zonas urbanas con presencia de grupos delictivos o con escasa vigilancia policial, particularmente en Acapulco, donde los disparos al aire y la venta de drogas en vía pública son reportes recurrentes entre los habitantes.
El temor al delito ha provocado cambios significativos en los hábitos de la población. Una parte considerable de los ciudadanos ha dejado de portar objetos de valor, limita que menores salgan solos, evita caminar de noche y reduce las visitas a familiares o amistades. En Guerrero, estas modificaciones se observan con mayor intensidad en colonias con altos índices de violencia, donde incluso actividades básicas como ir al mercado o esperar el transporte se realizan con cautela. La desconfianza hacia las autoridades también influye en este comportamiento, ya que el informe señala que 45.4 % de quienes tuvieron contacto con cuerpos de seguridad pública sufrió al menos un acto de corrupción, una percepción que se agrava en el estado por denuncias de extorsión, abuso de autoridad y falta de respuesta ante emergencias.
En este contexto, Chilpancingo de los Bravo cerró 2025 como una de las ciudades con mayor percepción de inseguridad en el país. Según la ENSU, el 86.4 % de su población adulta manifestó sentirse insegura de vivir en la capital guerrerense, una cifra que se ha mantenido prácticamente sin variaciones durante el último año. Esta estabilidad en niveles tan altos refleja una sensación de vulnerabilidad profundamente arraigada, que ha transformado la vida cotidiana de los habitantes. La prevención se ha convertido en una rutina necesaria, desde evitar caminar de noche hasta restringir la movilidad de menores y reducir actividades de convivencia social.
Finalmente, el informe del INEGI destaca que la percepción de inseguridad influye directamente en las expectativas de la población. A nivel nacional, un tercio de los ciudadanos considera que la situación seguirá igual de mal en los próximos meses, mientras que una cuarta parte cree que podría empeorar. En ciudades como Chilpancingo y Acapulco, donde la inseguridad se ha vuelto un componente persistente del entorno urbano, estas expectativas reflejan los desafíos que enfrentarán las autoridades en 2026 para recuperar la confianza ciudadana y mejorar las condiciones de seguridad pública.
