Gilberto Guzmán
En 2024, según datos del INEGI, 10.6 millones de mujeres y 8.3 millones de hombres en México fueron víctimas de ciberacoso, una modalidad de violencia que trasciende los espacios físicos y afecta derechos fundamentales como la privacidad, la integridad emocional y la seguridad. Estas cifras se presentan en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, celebrado el 25 de noviembre.
El 22.2% de las mujeres usuarias de internet experimentó alguna situación de acoso digital en 2024, porcentaje similar al registrado en 2020 (22.5%). En el caso de los hombres, la prevalencia aumentó ligeramente de 19.3% en 2020 a 19.6% en 2024.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) define la violencia contra las mujeres como cualquier acto basado en el género femenino que provoque o pueda provocar daño físico, sexual o psicológico, incluyendo amenazas, coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto en la esfera pública como privada. Para sensibilizar sobre esta problemática, en 1999 la Asamblea General de la ONU estableció el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
De acuerdo con el Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2020-2024, las formas más frecuentes de agresión digital incluyen el contacto mediante identidades falsas (36% de los casos), mensajes ofensivos (35.9% en hombres y 32.4% en mujeres) y llamadas ofensivas (24.6% en hombres y 21% en mujeres). También se reportan provocaciones para reaccionar negativamente y agresiones de índole sexual, como insinuaciones o propuestas sexuales (29% en mujeres y 13.9% en hombres) y exposición a contenido sexual no solicitado (27.5% en mujeres y 15.8% en hombres).
El entorno digital resulta especialmente hostil para las mujeres en términos de agresión sexual, con un 29% de ellas recibiendo insinuaciones o propuestas sexuales y un 27.5% expuestas a contenido sexual no solicitado.
En cuanto a los agresores, la mayoría de las víctimas identificó a personas desconocidas como responsables (61.4% de mujeres y 64.7% de hombres). Al analizar el sexo del agresor, el 52.1% de las mujeres señaló a “solo hombres” como agresores, mientras que el 57% de los hombres también identificó a otros hombres como responsables.
Los principales efectos emocionales del ciberacoso incluyen el enojo (61.1% en mujeres y 55.4% en hombres), la desconfianza (39.7% y 33%, respectivamente) y el miedo (34.5% en mujeres frente a 16% en hombres). La respuesta más común ante estas situaciones es el bloqueo de la persona, cuenta o página (71.2% en mujeres y 60.9% en hombres). Sin embargo, solo el 13.2% de las mujeres y el 8.6% de los hombres acudieron a instancias legales o proveedores de servicios para realizar una denuncia formal.
Recomendaciones contra el ciberacoso
Para evitar el ciberacoso es fundamental adoptar medidas de prevención y protección en el entorno digital. En primer lugar, se recomienda proteger la información personal, evitando compartir datos sensibles como dirección, teléfono o contraseñas en redes sociales o plataformas públicas. Asimismo, es importante configurar la privacidad de las cuentas, revisando y ajustando las opciones de seguridad para limitar quién puede contactarnos o acceder a nuestra información. Otra medida clave es desconfiar de contactos desconocidos, no aceptar solicitudes de amistad ni interactuar con cuentas sospechosas.
En caso de recibir mensajes ofensivos o amenazas, se aconseja bloquear y denunciar utilizando las herramientas que ofrecen las plataformas digitales. También resulta esencial no responder a provocaciones, ya que reaccionar puede intensificar el acoso.
Además, se recomienda guardar evidencia mediante capturas de pantalla y registros de los mensajes o interacciones, lo que permite contar con pruebas en caso de denuncia. Si el acoso afecta el bienestar emocional, es necesario buscar apoyo en familiares, amigos o profesionales que puedan brindar orientación. Finalmente, cuando la situación es grave, se debe denunciar formalmente ante las autoridades competentes o los proveedores de servicios digitales, para garantizar una respuesta institucional y frenar la violencia en línea.
